Saltar es un ejercicio fantástico para trabajar el equilibrio y la coordinación, pero su naturaleza dinámica también mejorará tu explosividad y te hará pensar en la posición de los pies al aterrizar.
Si tienes una cuerda de saltar para este ejercicio, genial, pero si no, ¡nos gusta fingir que la tenemos! Extiende los brazos hacia los lados sujetando tu cuerda imaginaria, ¡sin prestar atención al resto de personas que hay en el gimnasio! Con ambas piernas, salta y levanta las rodillas lo más alto posible, luego aterriza sobre las puntas de los pies. Sin apoyar los talones en el suelo, salta por encima de la cuerda con pasos rápidos y ligeros.
Lo más importante es despegar del suelo lo más rápido posible, ¡la altura es menos importante!
