Nuestros glúteos son los músculos más grandes (¡y uno de los más perezosos!) de nuestro cuerpo. Unos glúteos débiles, tensos o perezosos afectan a la posición de nuestra cadera y pelvis, lo que puede provocar una serie de lesiones. Es importante que mantengamos los glúteos fuertes y móviles. El estiramiento de glúteos tumbado es un buen punto de partida.
Empieza tumbándote con la espalda plana sobre una esterilla de gimnasio o una superficie blanda, con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Pasa el pie derecho por encima de la rodilla izquierda. Levanta ambas piernas del suelo y entrelaza los dedos alrededor de la parte posterior del muslo. Tira de la pierna hacia ti hasta que sientas un agradable estiramiento en los glúteos. Si necesitas profundizar el estiramiento, utiliza el codo para empujar suavemente la rodilla hacia fuera y actuar como resistencia. Es importante que no fuerces el estiramiento hasta una posición incómoda, ya que podrías lesionarte. Relájate y respira. Mantén la posición durante 20-30 segundos en cada lado.
